Alemania, Noruega, Suecia, Estonia, Rusia, Finlandia
La ruta era interesante y el camarote bastante bueno y tuvimos un tiempo excelente.
El crucero estaba masificado. resultaba muy difícil, sino imposible encontrar sitio en los lugares donde había música. muchas de las noches tuvimos que llevarnos la copa al camarote porque no había sitio.
¡que tristeza para un crucero en pareja!
y cuando se liberaba algún asiento en segundos había gente discutiendo por él.
el barco estaba diseñado para abarrotarlo de camarotes en detrimento de las zonas lúdicas.
la escala en estocolmo fue una verdadera vergüenza. dos dias antes nos cambiaron de puerto dejándonos en uno, que no había absolutamente nada, a 90 km. de la capital. donde no existía otra posibilidad que contratar su autobús.
fue dantesco. 4.000 personas reunidas en un salón empujándose para poder coger el nº de autobús. mientras los organizadores, saturados, perdieron los papeles y la educación.
atracamos a las 10, tras 1 1/2 en el salón montamos en el autobús a las 12.
el regreso más de lo mismo:
una hora de cola para montar en el autobús de regreso en estocolmo, y hora y media para montar el la barcaza que nos llevó al barco, que tuvo que zarpar con más de dos horas de retraso sobre el horario previsto.
después, ni una palabra de disculpa por parte de los organizadores de la excursión, sino todo lo contrario. pésimos modos cuando la gente fue a reclamar.
me parece intolerable que todas las zonas y salones de proa estuvieran reservadas para los pasajeros de 1 categoría ( yacht club) quedando prácticamente vacías durante toda la travesía, privándonos al resto de poder contemplar la proa y como la proa hiende la mar.
yo soy marino mercante, y esta restricción clasista me parece intolerable.
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